El borrador de la nueva Ley Trans, un “gran avance” para el colectivo en el Campo de Gibraltar

El nuevo borrador de la ley Trans ha puesto al colectivo en el centro del debate público,. Desde el mismo, advierten que todavía queda mucho camino por recorrer

55
David, un joven trans residente en el Campo de Gibraltar.

En los últimos días, una cuestión a veces olvidada ha saltado a la palestra y ocupado gran espacio en los medios nacionales. La pasada semana, vio la luz un borrador de la llamada Ley Trans, que busca facilitar y simplificar la transición de aquellas personas que se quieran acoger a ella, al permitir, entre otros, la autodeterminación de género sin necesidad de pasar por una evaluación psicológica, algo que ya estaba implantado en Andalucía desde 2014 y se aprobó por unanimidad en la cámara territorial.

Pero a pesar de esta legislación, la situación de las personas trans sigue sin ser sencilla. Según explica el presidente de la asociación Roja Directa Andalucía LGBTI, Jesús Tomillero, uno de los activistas más visibles de la comarca, el Observatorio contra los Delitos de Odio ha recogido solo en enero cinco casos de transfobia, dos de ellos en centros educativos y otros tres a través de Internet. “Hay un incremento de delitos. Hace unos meses, a un chico trans lo expulsaron de un restaurante de Algeciras. Estamos firmando convenios con comercios de la comarca para intentar lograr un cupo laboral. Son las personas que lo tienen más complicado y, más en el Campo de Gibraltar, que es uno de los sitios donde más riesgo de exclusión social hay”, añade el activista sobre el colectivo, especialmente afectado por el desempleo.

Otro problema que también suele venir asociado es la incomprensión de los más cercanos a las personas trans. Todavía, muchas de ellas se enfrentar a rechazo dentro de su entorno familiar. “También atendemos a las familias, porque es un duelo que antes tenías una hija y ahora un hijo y hay que dar asesoramiento, información y apoyo psicológico, porque hay que afrontar esa situación. Para las familias sigue siendo chocante y en la provincia hay algunas que viven en la calle porque sus familias no los aceptan”, recuerda Tomillero.

Laura, una joven trans de San Roque, señala que, al inicio, tuvo mayores dificultades precisamente en su entorno familiar: “La gente no se lo creía porque decían que estaba confundida, que era un capricho o que quería llamar la atención. Estas mismas personas, al ver que iba en serio, se dieron cuenta de que no era eso. Importa mucho la constancia. Es como un pulso”.

En la calle, dice estar “sorprendida” de no haber sufrido en exceso, aunque sabe que no le ocurre igual a todo el mundo: “Procuré retrasar la salida del armario hasta que tuve un nivel de passing (en el argot trans, la palabra implica ser considerado por los demás en el género autodeterminado por esa persona, no en el asignado al nacer) lo suficientemente grande y así evité comerme mucha transfobia. Aún me sorprende que no me pase nada, sobre todo al principio. A nivel de calle, hay una predisposición positiva, pero por una serie de factores, como que paso muy desapercibida. De haberlo hecho menos, me hubieran mirado de otra manera. También asumen que por ser trans debes ser heterosexual y muchísima gente se sorprende cuando les cuento que no tiene por qué ser así”.

En el caso de David, chico trans de Algeciras de 21 años, todo fue diferente. A diferencia de Laura, que comenzó su transición en su etapa universitaria y viviendo fuera de la comarca, él comenzó con ese cambio siendo menor de edad, a los 15 años, en el instituto. A esas edades, las cosas sí fueron mucho más difíciles para él. “Me han llegado a empujar por las escaleras y me tenía que aguantar el pis por no entrar al baño porque había chicos que me decían que no tenían derecho a estar allí. También me decían por redes que nunca iba a ser un hombre. Hoy me pueden decir lo que quieran porque lo tengo muy asumido y no me avergüenzo“, señala, aunque agradece que el profesorado de su centro sí lo apoyó en todo lo que pasaba, así como el de uno de sus mejores amigos, otro joven trans algecireño.

Todo eso influyó en mostrar una mayor discreción, pero David señala que siempre está dispuesto a ayudar al colectivo: “No quería ponerme más la etiqueta trans porque Algeciras es muy chica. A mí me decían ‘travelo’, por eso quería hacerme un poco más invisible, pero siempre que alguien del colectivo necesite ayuda, yo se la voy a brindar. No rechazo la etiqueta como tal y estoy muy orgulloso de ello”.

En su lado más reivindicativo, reflexiona sobre otra de las ideas más extendidas sobre las personas trans: la del cuerpo equivocado. “Las personas trans tienen que querer su cuerpo porque es su cuerpo biológico y hay tanto mujeres con pene y sin pecho como con ellos”, señala sobre su propio colectivo.

Sobre el debate en torno a las personas trans, suenan con más frecuencia en medios nacionales cuestiones acerca de las las mujeres que de los hombres, algo que David achaca a que ellos son menos ‘detectables’: “Los chicos trans somos más ‘invisibles’ porque pasamos más desapercibidos. A una chica trans no le ocurre por lo mismo. La voz, la nuez, la barba… Sigo sin entender que a ellas les pongan más pegas por el mero hecho de que se note más su condición”.

Apoyo al borrador

En el Campo de Gibraltar, organizaciones como Roja Directa y, también, las propias personas trans, ven esta nueva Ley Trans todavía en desarrollo como un “gran avance”. Así lo define el presidente Tomillero. “A nivel nacional es un gran avance. Nos llegan casos de fuera de Andalucía, aunque trabajemos en el Campo de Gibraltar, por lo que la ley es una mejora”, señala Tomillero. No en todas las Comunidades Autónomas estaba ya implantada la autodeterminación de género que propone el nuevo borrador, ahora sí, para todo el país.

Para Laura, la ley es muy positiva, aunque teme el efecto de la sobreexposición: “El borrador me gusta mucho, porque aborda los principales problemas de la ley de 2007, como que nos despatologiza. Pero en este debate están hablando constantemente de si mereces derechos o no y también se pone en duda tu identidad como persona. Es muy agobiante y desgasta emocionalmente“, lamenta, al tiempo que reconoce su temor a que el debate las ponga en el blanco y ello pueda conducir a un aumento de agresiones. David, por su parte, admite que todavía no ha leído este borrador legislativo, pero hay una cosa que sí tiene clara sobre la autodeterminación del género: “No veo bien lo de ir psicólogo. No creo que tenga que dar explicaciones de cómo me siento ni él decirme si estoy en lo cierto”.

La falta de reconocimiento y normalización de este colectivo todavía frena a muchas de ellas a dar cualquier paso. Desde Roja Directa, Jesús Tomillero admite que sigue habiendo quien no es capaz de acudir a organizaciones de apoyo como la que preside por el estigma: “Las personas trans son mucho más invisibles y tienen más miedo a venir, a la exclusión. Hay muchos prejuicios y contamos con poca gente trans, pero sabemos que hay mucha más. Hay miedo y falta de información. Todavía hoy hay muchos médicos que tienen falta de compromiso, que ponen trabas para redirigirte al endocrino”.

Ante todos estos problemas, desde el colectivo se ve con buenos ojos la posible aprobación de la nueva legislación propuesta. Todavía es un proyecto y, ante el debate suscitado, parece todavía pronto para afirmar que verá la luz. Si finalmente lo hace, las personas trans de la comarca verán satisfecha una de sus principales demandas.