Una dosis de esperanza

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Una trabajadora de la residencia de Apadis recibe la segunda dosis de la vacuna.

La segunda dosis de la vacuna contra el coronavirus ya ha comenzado a administrarse en el Campo de Gibraltar. Trabajadores y usuarios de Apadis en Algeciras y de Asansull en La Línea de la Concepción la han recibido esta mañana. Una dosis de esperanza entre el aumento de contagios y fallecidos en la comarca.

Temprano, los sanitarios comenzaron este miércoles, 20 de enero, a pinchar los brazos de trabajadores y usuarios de Apadis en la Residencia Nuestra Señora de Valme, en Algeciras. El ambiente era más relajado y menos emotivo que cuando el pasado 30 de diciembre se pusieron las primeras vacunas de Pfizer pero la directora del centro, Mari Carmen Portillo, asegura que esta “igual de contenta o más porque si todo sale bien se está empezando a inmunizar a la gente”.

Hoy se han administrado 40 dosis en la residencia, solo tres trabajadores no se lo han querido poner. “Es respetable porque por ahora es voluntario pero al estar en una residencia pienso que todo el mundo se debería haber vacunado porque su trabajo es con personas con deficiencias y graves patologías”, opina Portillo. El 30 de diciembre llegó la primera dosis en un día que calificó de “histórico porque se empezaba a ver la luz al final del túnel”. Un túnel más oscuro si cabe para los residentes, personas con discapacidades que “se han portado como campeones”, sin salir ni participar en sus actividades desde marzo más allá de alguna salida terapéutica controlada.

La directora de la residencia de Apadis asegura que, tras la primera dosis, “no ha habido reacción de ningún tipo ni en usuarios ni en trabajadores, solo dolorido el pinchazo durante un par de días”. “Nos dicen que en un par de semanas ya se pueden considerar inmunizados, yo estoy más tranquila, porque apostamos que va a ser la solución, pero hasta que no pase…”, comenta esperanzada.

En La Línea de la Concepción, ciudad duramente golpeada por el COVID-19, también se ha recibido con los brazos abiertos la vacuna. “Estamos esperando la libertad”, expresa visiblemente contenta Angie, trabajadores del Grupo Asansull en la residencia de la calle Carboneros, que hoy se ha puesto la segunda dosis.

Sobre las personas reacias a vacunarse, Angie explica de manera gráfica: “Es como cavar un túnel, podemos hacerlo con un tenedor o con un pico; si tenemos el pico, vamos a utilizarlo, es una herramienta que tenemos, la hemos reclamado y puedo de cie que no hemos tenido síntomas”.

“Nosotros trabajamos con el grupo más vulnerable, personas de riesgo total, por eso hemos puesto toda la carne en el asador, hemos echado horas de más, con los EPI que son agotadores sobre todo en verano con el calor, y nos hemos volcado con ellos”, comenta la trabajadora de atención directa, que pide “un último esfuerzo” para dejar atrás la pesadilla del coronavirus. Hoy era otro día de esperanza en Asansull.

En las próximas horas continuará la vacunación en personas vulnerables y trabajadores que están en primera línea de batalla contra el coronavirus.