El GOAP, un grupo policial para dar respuesta a las nuevas demandas en Seguridad Ciudadana

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Artículo escrito por Daniel Rodríguez, responsable del Grupo Operativo de Apoyo y Prevención (GOAP) de Los Barrios.

Los agentes del Grupo Operativo de Apoyo y Prevención (GOAP) realizan periodos de formación enfocados a su adiestramiento, consistentes en pruebas teóricas basadas en el “Manual de actuación”, documento en el que se reflejan los protocolos de intervención establecidos en cada una de las situaciones operativas a las que deben enfrentarse, definiéndolas y describiéndolas.

Elaborado como instrumento de consulta para los miembros del GOAP, es la base documental para superar las pruebas de conocimiento que se realizan tanto en las jornadas de actualización (reciclajes), como en los cursos de ingreso en la unidad.

A lo largo de este artículo ofrezco apuntes de una formación avanzada, multidisciplinar, exigente y meticulosa, que define el carácter especial del grupo. En primer lugar, se trata de un equipo autodidacta, cuya preparación básica es realizada por sus propios miembros. Entre ellos se encuentran maestros de Educación Física, criminólogos, expertos en artes marciales e instructores de defensa personal policial, especialistas en terrorismo yihadista, instructores de Unidades de Intervención Policial, instructores de tiro o expertos en Protección Civil y gestión de emergencias, entre otras. Un elenco de conocimientos y adiestramientos que ponen al servicio del grupo y, por tanto, al de los ciudadanos y ciudadanas de una sociedad por la que velan y a la que sirven.

Los agentes del GOAP en uno de sus entrenamientos

Áreas y objetivos

Todo este trabajo se realiza gracias a una serie de áreas formativas básicas que son consideradas como imprescindibles para la consecución de los objetivos definidos por la especificidad de sus cometidos. Colocan el foco en todos aquellos aspectos de la formación que le son inherentes a sus particularidades y al hecho de que sus conocimientos deben entenderse como conjunto y de manera integral.

Los agentes tienen en su planeamiento de horas de trabajo anuales un programa que cubre aspectos de su adiestramiento, lo que dice mucho de la relevancia que le dan al mismo. Con su formación, propugnan la motivación y la cohesión grupal porque sus integrantes tienen que pasar muchas horas juntos y en algunos casos sin actividad, de pie y con una actitud de vigilancia constante, lo que produce un desgaste tanto físico como mental.

Para complementar esta faceta, los GOAP se han desplazado a diferentes puntos de la geografía española, compartiendo su adiestramiento con otras unidades de Policía Local, Policía Nacional y Guardia Civil.

Período de entrenamiento y adiestramiento de los policías.

Una nueva realidad, una nueva seguridad

Las nuevas situaciones, tanto sociales como económicas, están produciendo una variación de la delincuencia, lo que conlleva a que determinados servicios no puedan ser abordados con garantías por las patrullas ordinarias. Para adaptarse a este nuevo escenario, los agentes se preparan en despliegues operativos genéricos y específicos, control de masas, defensa personal, tiro, actuaciones en lugares abiertos y cerrados, protección de personalidades, etc.

Esto propicia un servicio más eficaz y seguro para el ciudadano o ciudadana, y evita la asunción de riesgos por parte de dichas patrullas ordinarias en lo que a determinadas actuaciones se refiere como los dispositivos estáticos y dinámicos de control, la cobertura de eventos multitudinarios, redadas, inspección de locales de concurrencia pública conflictiva, dispositivos preventivos o especiales de seguridad, vigilancia y control de zonas conflictivas, intervención en el consumo y venta de drogas, actuaciones con personas violentas, intervenciones en catástrofes o calamidades públicas, protección específica cuando sea necesario del Ayuntamiento u otras dependencias municipales, etc. Servicios que por su complejidad o entidad, no pueden acometer las unidades convencionales de igual forma.

Como hemos podido ir viendo durante la explicación de éste trayecto formativo, en determinadas circunstancias nace la necesidad de disponer de una unidad especializada en el desempeño de ciertas funciones policiales, adaptándose a las nuevas exigencias sociales y a las variaciones de la delincuencia; correspondiéndole, entre otras, la especialidad operativa de protección, seguridad e intervención en eventos de gran afluencia de público, así como en aquellas actuaciones en las que se necesite un mayor nivel de especialización.

Para conseguir este objetivo es necesario disponer de la correcta estructura, coordinación y organización de dicho colectivo (trabajo en equipo), la realización de una formación y el adiestramiento continuo y permanente que consolide los conocimientos prácticos y teóricos adquiridos y se mantengan en el tiempo. Todo ello ocupa un lugar preeminente y ha de planificarse, programarse y ejecutarse con criterios y enfoques realmente especializados para su optimización y ajuste a las necesidades.

Agentes de esta unidad durante un entrenamiento.

Una especialización necesaria

Esta formación específica hace que determinadas actuaciones policiales, deban ser, por consiguiente, realizadas por el GOAP para su correcta ejecución; siendo la Jefatura de la Policía Local la encargada de escudriñar aquellos servicios previstos e imprevistos, que requieran de dicha especialización.

Al estar expuestos a situaciones más peligrosas y con más asiduidad, se hace necesaria una cualificación profesional en sus funciones, estando especialmente preparados y entrenados para afrontar las mismas. 

Los servicios propios de la especialidad, pese a la variedad y heterogeneidad apuntadas, comparten de forma transversal determinadas cualidades diferenciadoras que son comunes a todos ellos: dificultad técnica, trascendencia y proyección pública de sus intervenciones, además de una elevada exigencia emocional.

Estas características otorgan una identidad propia y reconocible en el GOAP y condicionan directa y específicamente la adecuada gestión de los recursos humanos y materiales a su alcance. Este planteamiento es válido tanto para la selección y formación inicial, como para la formación continua y permanente una vez dentro de la especialidad.

Los agentes de este grupo han de reunir unas características de actitud, de conducta y físicas que les permitan desarrollar el complejo elenco de sus funciones, la sensibilidad de la opinión pública frente a las mismas y la fuerte exigencia emocional asociada a aquellas. La concreción de las actitudes, aptitudes, habilidades, capacidades y comportamientos esperados y exigibles a sus miembros, es el primer paso para la optimización de los recursos.

Los miembros del GOAP están obligados a conocer las pautas que regirán su actuación profesional y eso conlleva, además del incremento de la profesionalidad del individuo, un aumento de la seguridad jurídica y una transparencia en la gestión que a su vez deviene en la normalización y homogeneización de los procedimientos.

Al trabajar en equipo, debe existir una coordinación y una estructura entre sus miembros, con un reparto de roles interno, donde cada uno sabe lo que tiene que hacer en cada momento. Esto requiere de un entrenamiento permanente, de tal forma que cuando tienen una intervención real, la actuación salga de forma automática.

Siempre hay un gran desconocimiento en lo que a factores competenciales se refiere, lo que conlleva a debates estériles. El término orden público fue acuñado por la ley de Orden Público del año 1933, la cual obviamente ya se encuentra derogada. Eso hace que actualmente el término que se encuentre en vigor sea el de Seguridad Ciudadana.

En ese sentido, cuando hablamos de Seguridad Ciudadana hacemos referencia a la defensa de las personas y de sus bienes, y al mantenimiento de la tranquilidad ciudadana, actividad exigida a todas las fuerzas y cuerpos de seguridad. La propia Constitución Española reconoce la participación de las distintas administraciones públicas a través de sus fuerzas y cuerpos de seguridad en el mantenimiento de esa seguridad ciudadana o seguridad pública.

La Ley 2/1986 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad amplía esta función manifestando que con apoyo directo el artículo 149.1.29ª, en relación con el 104.1 de la Constitución, la ley recoge que el mantenimiento de la seguridad pública es competencia exclusiva del Estado, correspondiendo su mantenimiento al Gobierno de la Nación y al de las demás administraciones públicas, Comunidades Autónomas y Corporaciones Locales[…].

Lo que dictamina la ley

De tal forma que podemos afirmar que todas las fuerzas y cuerpos de seguridad, independientemente de si pertenecen al Estado, a las comunidades autónomas o a las corporaciones locales, tienen como misión genérica garantizar la seguridad pública, sinónimo de seguridad ciudadana. Concretamente el artículo 1.4 de la Ley Orgánica de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad señala: “El mantenimiento de la seguridad pública se ejercerá por las distintas administraciones públicas a través de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad”. Y en su artículo 2 especifica que son Fuerzas y Cuerpos de Seguridad las del Estado dependientes del Gobierno, las dependientes de las comunidades autónomas y las dependientes de las corporaciones locales; de tal modo que estamos ante competencias genéricas y compartidas, independientemente de las competencias exclusivas de cada cuerpo policial. Si nos vamos también al artículo 53 donde se establecen las competencias de las policías locales, en su apartado h), establece “vigilar los espacios públicos”.

Otra norma legislativa de obligada referencia es la Ley 7/1985, de 2 de abril, reguladora de las Bases del Régimen Local, en cuyo articulado establece competencias en materia de Policía Local y por lo tanto en la seguridad de lugares públicos a los municipios.

Destacable también es la Ley 4/2015 de Protección de la Seguridad Ciudadana, que atribuye la tarea protectora de ese derecho fundamental, a todas las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad”.

Para terminar, es necesario reseñar del mismo modo a la Ley 57/03 de 16 de diciembre, de Medidas para la Modernización del Gobierno Local y la Ley Orgánica 6/1985, de 1 de julio del Poder Judicial, donde especifica que se potenciará la participación de los Cuerpos de Policía Local en el mantenimiento de la Seguridad Ciudadana, así como al Plan de Prevención y Protección Antiterrorista, donde se implica a las Policías Locales.

Definición del término Seguridad Ciudadana

La seguridad ciudadana es, pues, una parcela muy amplia, donde todas las fuerzas y cuerpos de seguridad no solo tienen cabida, sino que también tienen la obligación de garantizarla, policías locales incluidos, aportando su labor para su mantenimiento o restablecimiento.

Estamos por tanto, ante una evolución de las leyes, así como de las actividades delincuenciales. No por ser genérica deja de ser esencial la necesidad de dar respuesta adecuada, eficaz y segura, a las nuevas formas de delincuencia. Cada día hay una demanda cada vez más exigente e imperante por la sociedad de una seguridad integral, caracterizada por ser el bien público más determinante para el progreso de una ciudad, y por el hecho de que las encuestas marcan como prioritario garantizar este servicio público por encima de otros, motivo por el cual se está adquiriendo un papel vital en las tareas de mantenimiento y protección de la seguridad ciudadana. 

Se ha constatado que se está produciendo una variación de la delincuencia y ello exige un cambio en las formas de actuar en las tareas policiales a desarrollar para hacer frente a estos fenómenos. Por tanto, la Policía Local tiene la obligación y la necesidad de adaptarse a estas nuevas situaciones, siendo el GOAP una herramienta más que complementa al resto de unidades. Desgraciadamente existe un incremento de delitos cada vez más violentos, como los delitos contra la salud pública o la aparición de armas de fuego entre una delincuencia más peligrosa y organizada; además de encontrarnos actualmente en el nivel 4 de alerta antiterrorista.

La intervención o la mera presencia del grupo puede llevar al control de determinados servicios más complejos. Se trata de una unidad lo suficientemente adiestrada, estructurada y organizada, que mejora y potencia la capacidad operativa de la Jefatura; es decir, somos un recurso más y diferente al ordinario. 

También existe un gran desconocimiento en lo que a una formación específica se refiere, y eso hace que muchas veces se piense que sobra. Para el GOAP. la formación nunca está de más. Nosotros tenemos un dogma de trabajo, y no es otro que preferir siempre saber 100 y tener que aplicar 50, que saber 50 y tener que aplicar 100. El saber no ocupa lugar. Además, eso implica saber lo máximo para aplicar lo mínimo. Acostumbrarte a lo peor, para adaptarlo a lo mejor. En definitiva, el conocimiento te dota de herramientas, y cuantos más tengas, de más recursos dispones para emplearlos o adecuarlos cuando correspondan. 

El hecho de trabajar con protocolos previamente establecidos hace que lleguemos al lugar de los hechos y nos pongamos a actuar como hemos pensado, y no llegar para ponernos a pensar en cómo tenemos que actuar. Es decir, reducimos considerablemente los tiempos de respuesta. Y el tiempo en una emergencia por ejemplo, salva vidas. Nosotros tenemos que estar preparados para poner orden en el desorden. Hacer lo común en situaciones fuera de la común. En definitiva, para gestionar el caos. Si nosotros no estamos estructurados, organizados y controlados en cada una de nuestras intervenciones, poco control podremos ofrecer a los demás.

El éxito en los dispositivos policiales radica en numerosas ocasiones en una acertada planificación. Es por ello que nosotros evitamos lo máximo posible la improvisación.

Éxito: que algo no pase

Nuestra principal labor se centra en el aspecto preventivo proactivo. Para que puedan hacerse una idea, si cubrimos un evento multitudinario como una Feria, nuestro objetivo no es que se produzca una reyerta y disolverla…sino que esa reyerta, no se produzca. Ese es nuestro éxito. Es decir, no actuamos solo cuando pasa algo, sino que lo hacemos para que ese algo no pase, y si llega a producirse, minimizar sus consecuencias. Somos una unidad que busca incesantemente el trabajo, no esperamos a que este nos llegue. Todo ello independientemente de las respuestas reactivas que tengamos que dar ante determinados problemas.

Y ahí, nuestra formación tiene mucho que decir. Utilizamos técnicas y tácticas de intervención policial que son entrenadas hasta la saciedad. Adoptando formaciones básicas de orden público en nuestros desplazamientos, despliegues, repliegues, custodias, barridos, incursiones, posiciones estáticas, dinámicas, etc…además de poseer cierto material diferente al convencional y los conocimientos necesarios para su uso.

Que las cosas pasen o no pasen no es fruto de la casualidad, sino del trabajo que hay detrás. No se trata de lo que se haga, sino de CÓMO se haga. Podemos hacer un examen y aprobarlo. Pero lo podemos aprobar con un 5 o con un 10. Nosotros buscamos la mejor nota posible y ponemos las ganas, el esfuerzo y el interés necesarios para que así sea. Y dentro de esa parcela preventiva no solo se encuentra la operatividad descrita, sino también un elenco de compromisos sociales, reflejados y transmitidos a través de talleres, cursos y ponencias que trasladamos a la ciudadanía y que son materializados en su elaboración y posterior difusión: Educación Vial, Seguridad, prevención de drogas, defensa personal, instrucción a otras unidades policiales y militares, etc…

Actividades llevadas a cabo por los agentes.

Los componentes del grupo están cualificados tanto profesionalmente como académicamente para la impartición de esos conocimientos; lo que denota un alto compromiso, aptitud y cualificación superior a lo exigido. Del mismo modo, como se ha podido ver en estas líneas, no somos una unidad antidisturbios, sino una unidad de Seguridad Ciudadana, pero incrementada en su número de efectivos y con una formación mucho más específica que permite hacer lo que una patrulla ordinaria no puede hacer por motivos obvios, y llegar donde una patrulla ordinaria no puede llegar.

Cuando hablo de una patrulla lo hago extensible a varias que se juntan en un momento determinado también, porque la cuestión real no está en el número de agentes, sino en la estructura, coordinación y organización del trabajo en equipo. No es lo mismo 3 patrullas que intervienen en un servicio, por ejemplo, y se unen para abordarlo, que un conjunto de policías que entrenan y trabajan como si fueran solo uno, donde nadie habla y donde todos saben lo que tienen que hacer y cuál es su cometido en ese momento. Nuestra principal arma es el factor psicológico. Y gracias al control de ese factor conseguimos que en el 90% de las actuaciones no sea necesaria nuestra intervención, sino que estas se solventen con nuestra mera presencia. Pero claro, para eso es necesario lo que hemos estado viendo en el presente artículo: una formación especializada y unos conocimientos de la materia que nos ocupa, que lleven el barco a ese puerto. Y no es algo que esté diciendo yo hoy aquí, lo dice el resultado de nuestras intervenciones.

Como añadidura, hay que destacar la cada vez más frecuente realización de actividades que ocupan la vía pública (deportivas, religiosas, lúdicas, festivas…), y que necesitan un aporte de seguridad para su normal desarrollo, y ahí el GOAP pone a disposición de todos los ciudadanos y ciudadanas su formación para dar una respuesta acorde a la demanda exigida por la sociedad y que, paralelamente, sume al extraordinario trabajo realizado por las demás unidades.

No olvidemos que las patrullas ordinarias de Seguridad Ciudadana son la base que cimienta la casa. Gracias a nuestros compañeros y a su fantástica labor, que nos liberan a nosotros de labores rutinarias, podemos hacer hincapié en determinados servicios, que como hemos tratado de transmitir en este artículo, requieren de una respuesta complementaria.