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La torre de la Iglesia de San Isidro Labrador cumple este año sus 250 años de historia. Finalizada en 1769, la torre campanario tiene 31 metros de altura, es de estilo ecléctico y en ella se conjugan elementos clásicos, góticos, mudéjares, herrerianos y barrocos. Fue construida en sillería de piedra arenisca por Fray José de San Miguel, hermano de San José del Cuervo.

Testigo fiel de la historia del pueblo de Los Barrios, la Torre de la Iglesia de San Isidro Labrador (1769) celebra este 2019 los 250 años de su existencia. Una atalaya desde la que ha visto pasar la vida de un municipio que ahora le rinde homenaje tras haberse convertido en santo y seña de un pueblo, en el origen y el destino de miles de devotos que acuden cada día al templo junto al que se erigió. 

Ahora es su pueblo quien le rinde los honores que merece volcándose con una efemérides  cuyo amplio programa se inició el pasado mes de marzo con la presentación del cartel, la exposición de las obras del certamen de pintura al aire libre y una conferencia de Manuel Álvarez Vázquez, que fue Cronista de la Villa. 

También se procedió a la bendición de las réplicas en piedra de los patronos en la plaza de la iglesia y la torre tuvo el honor de presidir el acto de coronación de las reinas y damas de la feria local. Para el mes de septiembre, la organización ha preparado visitas guiadas a la torre y distintas ponencias para llegar hasta el 8 de diciembre, fecha en la que se celebrará la misa de clausura del aniversario.

Pero si indiscutible es el protagonismo de la torre en el devenir de los barreños, y así lo demuestra este amplio programa de actos, de excepcional podrían considerarse sus características, tal y como afirma Manuel Álvarez Vázquez en su trabajo La Torre de la Iglesia de San Isidro en Los Barrios (1766-1769): un trabajo excepcional del arquitecto Fray José de San Miguel, publicado en el número 38 de la revista Almoraima. 

“Como icono local, sin duda, la torre es la imagen o símbolo más característico y usado del patrimonio cultural, artístico y monumental de la Villa de Los Barrios”

El que fuera cronista de la Villa de Los Barrios expone en sus conclusiones que la torre “es fruto de un singular legado de María Gabriela y su hermano presbítero Martín Lozano, capellán de la ermita de San Isidro, y uno de los principales impulsores de la nueva población de Los Barios que se formó en torno a esa ermita por exiliados gibraltareños a partir de 1704”.

El investigador señala que a pesar de sus grandes dimensiones, la torre fue construida en tan solo dos años y medio, y “aunque supera la sencillez y austeridad tradicional propia de la arquitectura carmelita sigue siendo una brillante manifestación de la solidez, utilidad y armonía atribuidas también a esa arquitectura carmelita”, según puede leerse en la comunicación publicada en la revista del Instituto de Estudios Campogibraltareños (IECG).

En opinión de Álvarez Vázquez, la torre-fachada de la iglesia barreña es un “excepcional exponente de ese tipo de fachada en la arquitectura carmelita” que, además, es ejemplo de las torres de similar diseño de la provincia de Cádiz. 

“Como icono local, sin duda, la torre es la imagen o símbolo más característico y usado del patrimonio cultural, artístico y monumental de la Villa de Los Barrios”, concluye el historiador en su comunicación al tiempo que añade que si el templo de San Isidro fuese un castillo interior para la oración y recogimiento, la torre sería su más visible y señero torreón del homenaje.